El desperdicio de alimentos en el mundo

El 27 de marzo de 2024, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo puso de relieve una realidad alarmante: «En 2022, los hogares de todos los continentes desperdiciaron más de mil millones de comidas al día».Este dato resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que, a nivel mundial, 783 millones de personas padecen malnutrición.
El desperdicio de alimentos representa aproximadamente el 20 % de los alimentos disponibles en todo el mundo. Las pérdidas de alimentos se producen a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la cosecha agrícola hasta el transporte y el procesamiento. Según la FAO, alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos se desperdicia, incluyendo el 45 % de las frutas y verduras y el 20 % de la carne y las aves de corral.
Y las consecuencias de este desperdicio van mucho más allá de la simple pérdida de alimentos. Económicamente, cuesta a los gobiernos casi mil millones de dólares al año, una suma que podría destinarse mejor a combatir el hambre y mejorar la infraestructura alimentaria. Además, el desperdicio de alimentos contribuye significativamente a las emisiones de gases de efecto invernadero, representando entre el 8% y el 10% del total mundial.
¿Quién es responsable del desperdicio de alimentos?
¿Son los consumidores los únicos responsables?
En los países desarrollados, el 40 % del desperdicio de alimentos se produce en la distribución o el consumo, y el 32 % se pierde durante la producción agrícola. En Francia, el 32 % del desperdicio de alimentos se produce durante la producción y el 33 % en el consumo (restaurantes y hogares).
Grandes minoristas
Los supermercados ocupan un lugar clave en la cadena alimentaria, pero también son responsables de un desperdicio significativo, con un promedio de 20 kilos de comida desechados por supermercado al día. Este desperdicio se debe a diversos factores:
1. Los estrictos estándares estéticos impuestos, por ejemplo, a las frutas y verduras para cumplir con los estándares de los supermercados, así como los requisitos de vida útil de los productos.
2. La necesidad de respetar la estacionalidad de los productos, lo que genera excedentes no vendidos después de periodos concretos como las fiestas de fin de año.
3. El deseo de mantener un gran stock para evitar roturas de existencias y satisfacer a todo tipo de consumidores
4. Los hábitos de consumo también influyen en el desperdicio de alimentos.
Abastecimiento
La restauración institucional desempeña un papel crucial en la lucha contra el desperdicio de alimentos. En Francia, este sector genera aproximadamente 540.000 toneladas de residuos alimentarios al año. Presente en diversos entornos como comedores universitarios (CROUS), empresas, hospitales, comedores escolares y prisiones, la restauración institucional está omnipresente en nuestra vida cotidiana. Esta amplia presencia le confiere una importante responsabilidad a la hora de sensibilizar y educar a la ciudadanía sobre los problemas relacionados con el desperdicio de alimentos.
Al modificar comportamientos y promover mejores prácticas, la restauración institucional puede contribuir significativamente a reducir el desperdicio de alimentos. Para más información sobre este tema, le invitamos a consultar nuestro artículo: «¿Por qué el desperdicio de alimentos es el principal reto para la restauración institucional?».
Producción agrícola
El desperdicio de alimentos es el primer tipo de desperdicio en la cadena alimentaria. Se estima que el 13,8 % de la producción agrícola mundial se desecha antes incluso de ser consumida, lo que representa 400 mil millones de dólares en productos agrícolas. Estas pérdidas pueden deberse a diversas causas, como la sobreproducción vinculada a las fluctuaciones del mercado y la demanda, la degradación de productos debido a estrictos estándares estéticos y factores externos como las condiciones climáticas o las epidemias. Además, los problemas de conservación y almacenamiento también contribuyen al desperdicio de alimentos en esta etapa de la cadena alimentaria.
Empresas
Las empresas también contribuyen al desperdicio de alimentos, principalmente porque suele resultarles más económico desechar los excedentes que buscar alternativas sostenibles. Los impuestos sobre los residuos suelen ser bajos, y también es posible exportarlos al extranjero para reducir costos. Esta situación crea un incentivo económico que favorece el desperdicio frente a la gestión responsable de los excedentes alimentarios.
Los consumidores están demostrando ser los principales responsables, desperdiciando aproximadamente 74 kilos de comida al. En los países desarrollados, suele existir un modelo de consumo excesivo donde las porciones están mal calculadas y consumimos más de lo necesario. En los países en desarrollo, el desperdicio puede deberse, por ejemplo, a problemas con la conservación de los alimentos.
Si bien Arabia Saudita destacó como el país que más residuos desperdició en 2021 (con 110 kg por persona), existen, no obstante, ejemplos positivos, como por ejemplo:
- Corea del Sur: Desde 2016, la ciudad de Seúl implementó una normativa que obliga a los ciudadanos a pagar una tasa por el reciclaje de sus residuos orgánicos. Estas medidas han reducido el desperdicio de alimentos en un 10 %.
- Dinamarca ha reducido su desperdicio de alimentos en una cuarta parte. Estos impresionantes resultados se deben en parte a iniciativas ciudadanas como la Stop Spild af Mad , liderada por la activista Selina Juul, pero también a iniciativas privadas, como la decisión de la cadena de supermercados Rema de eliminar ciertos descuentos para desalentar el consumo excesivo.
¿Qué medidas han puesto en marcha los gobiernos/instituciones?
Conscientes del impacto que este desperdicio de alimentos tiene en nuestras sociedades, se han creado diversos organismos:
- PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) Es una organización afiliada a las Naciones Unidas creada en 1972. Su objetivo es vincular las diversas actividades en el campo del medio ambiente.
- La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) es un organismo especializado de las Naciones Unidas. Su objetivo es combatir la pobreza y el hambre en todo el mundo, centrándose especialmente en el desarrollo agrícola. La FAO se asoció con el PNUMA para proporcionar estimaciones más precisas del desperdicio de alimentos, distinguiendo entre «pérdidas de alimentos» y «desperdicio de alimentos». En 2011, crearon un índice para cada concepto.
- Índice de pérdida de alimentos: representa las pérdidas desde la producción hasta la distribución.
- Desperdicio de alimentos: representa pérdidas en la distribución a los consumidores.
- Fusions es una iniciativa financiada por la Unión Europea que busca incentivar a los Estados miembros a reducir el desperdicio de alimentos en todas las etapas de la cadena de suministro. El objetivo a largo plazo es reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para 2030. En promedio, cada residente de la UE desperdició 131 kg de alimentos, lo que supuso una pérdida económica de aproximadamente 132 mil millones de euros en 2020.
En Francia también se han introducido en los últimos veinte años leyes destinadas a reducir los residuos:
- 2013: El Pacto Nacional
- 2016: Ley del Garrot
- 2018: Ley Egalim
- 2020: Ley Agec
Lea nuestro artículo: “Servicios de catering y desperdicio de alimentos: una guía sobre la legislación vigente”.
En un plano más conmemorativo, las Naciones Unidas también establecieron el Día Mundial de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos en 2020.
Los consumidores siguen siendo los mayores desperdiciadores, y esto es así en todo el mundo, pero por diversas razones. En los países desarrollados, tiende a existir un modelo de sobreconsumo donde las porciones están mal calibradas y consumimos más de lo necesario. En los países en desarrollo, el desperdicio puede provenir, por ejemplo, de problemas con la conservación de los alimentos.
Sociedad civil contra el desperdicio de alimentos
Las instituciones no son las únicas que luchan contra el desperdicio de alimentos; las empresas y las asociaciones también participan en esta batalla.
En Francia, encontramos empresas como Too good to go, Phénix o Zéro Gâchis que ofrecen cestas de productos no vendidos a precios bajos para evitar el desperdicio.
También existen organizaciones como Tinki Kmou, fundada en Nantes. Esta organización lucha contra el desperdicio, ya sea de alimentos o ropa, organizando distribuciones de alimentos con artículos no vendidos. Estos artículos suelen provenir directamente de las tiendas, pero también pueden ser aportados por bancos de alimentos.
En Kikleo, hemos decidido centrar nuestros esfuerzos en la industria de la restauración. Mediante inteligencia artificial, ayudamos a los restaurantes a reducir el desperdicio de alimentos, a la vez que mejoramos la satisfacción del cliente y cumplimos con las normativas mencionadas.
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