Desnutrición: ¿el objetivo del “Hambre Cero” en 2030?

Ante el creciente número de personas desnutridas, el objetivo de las Naciones Unidas de eliminar el hambre en el mundo parece totalmente comprometido.
Para 2030, la organización se ha fijado el objetivo de erradicar la malnutrición. Para lograrlo, su ambición es proporcionar acceso durante todo el año a sanos, nutritivos y suficientes.
¿Qué es la desnutrición?
La desnutrición implica principalmente dos tipos de mala alimentación:
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- Consumo insuficiente de alimentos (hambre, desnutrición, inseguridad alimentaria)
- Consumo excesivo de alimentos (comer en exceso, sobrepeso, obesidad)
Si bien esta segunda categoría también es responsable de muchas enfermedades y casi 2 mil millones de adultos se consideran con sobrepeso, la desnutrición ha sido objeto de una investigación más profunda y de un mayor interés en los últimos años.
El consumo excesivo también es responsable de muchas enfermedades, y hay casi 2 mil millones de adultos con sobrepeso. Sin embargo, en los últimos años, la desnutrición ha sido objeto de investigaciones más exhaustivas.
Según el último informe, " El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo ", 690 millones de personas padecieron hambre en 2019, 10 millones más que en 2018.
Las consecuencias de la desnutrición
Las personas que sufren desnutrición enfrentan numerosos problemas de salud, algunos de ellos particularmente graves. El consumo excesivo de alimentospuede provocar hipertensión, colesterol alto, mayor riesgo de infarto y enfermedades cardiovasculares. la desnutrición produce retraso en el crecimiento (estatura y peso), así como numerosas deficiencias nutricionales. Cada uno de estos factores aumenta el riesgo de enfermedades graves como la tuberculosis.
- La desnutrición es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes entre los niños menores de 5 años (es decir, 3,1 millones de niños cada año).
- Uno de cada cuatro niños en todo el mundo sufre de retraso en el crecimiento. En los países en desarrollo, esta proporción puede llegar a ser de uno de cada tres.
Un aumento en el número de casos desde 2014
A principios del siglo XXI, la disminución del número de personas desnutridas sugería un descenso de este flagelo. Lamentablemente, desde 2014, la tendencia se ha revertido, con alarmantes previsiones para el futuro. La FAO estima que, de confirmarse estas predicciones recientes, 840 millones de personas padecerán hambre para 2030. Por lo tanto, estamos muy lejos del objetivo fijado para ese año.
La desigualdad ante el hambre
Debido a la naturaleza de las principales causas que conducen a la inseguridad alimentaria, los países en desarrollo son los más afectados.
África y Asia se encuentran entre los países más afectados por este problema de desnutrición. Las guerras, la falta de acceso al agua, la pobreza y el cambio climático socavan gravemente la seguridad alimentaria y el desarrollo.
África es, proporcionalmente, el continente más afectado por esta plaga. Afecta al 19% de su población y, lamentablemente, se prevé que esta tendencia continúe hasta 2030.
Además, se cree que la pandemia de Covid-19 también ha contribuido al aumento de estas desigualdades, con 135 millones de personas adicionales en situación de inseguridad alimentaria aguda.
Lo absurdo del desperdicio de alimentos en este contexto
Hoy en día, 3,3 gigatoneladas de alimentos comestibles cada año. Esto representa un desperdicio promedio de 527 kcal por persona al día. La población total de personas desnutridas, unos 690 millones, requiere 1.725 mil millones de kcal diarias. ¡Mientras tanto, desperdiciamos 3.952 mil millones de kcal, más del doble!
Este informe pone de manifiesto lo absurdo del problema: por un lado, una parte de la población sigue desnutrida; por otro, el desperdicio de alimentos sigue siendo considerable. Por razones logísticas, redirigir estos desperdicios a quienes los necesitan no es una solución inmediata. Sin embargo, demuestra que existen soluciones. De hecho, algunos estudios afirman que actualmente podríamos alimentar a más de 10.000 millones de personas, mientras que nuestra población es de tan solo 7.500 millones.
La superación del hambre en el mundo parece ser, pues, más un problema de redistribución y gestión que de producción.
Combatir la desnutrición implica abordar problemas como los conflictos, las enfermedades y la pobreza. También requiere una gestión óptima y una distribución equitativa de los recursos. Fortalecer la agricultura local y minimizar el desperdicio de alimentos son medidas clave en esta lucha.
Fuentes: FAO, Organización Mundial de la Salud, lafaimexpliquee.org, un.org, Humanium.org, geo.fr
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